Partidos y sistemas de partido

Como se señala en los textos que leímos, los partidos políticos siguen siendo un componente fundamental de la democracia representativa. Son los vehículos que permiten el acceso al poder político y que buscan representar y canalizar las demandas de los ciudadanos. Sin embargo, no es extraño escuchar comentarios y leer investigaciones sobre el declive o la crisis de los partidos políticos en la actualidad.

En ese sentido y tomando en consideración casos como el mexicano, brasileño o el español

  1. ¿Es posible hablar de una crisis o declive de los partidos políticos? Argumenta e ilustra con ejemplos tu repuesta.
  1. Tomando en consideración el rol de los ciudadanos en los partidos políticos ¿qué modelo (o tipo) de partidos ilustra mejor el escenario en que actualmente se encuentra México? O bien ¿Cuál modelo ha quedado superado?

Al responder no olvides compartir videos, mapas, artículos o notas periodísticas que sostengan tu argumento.

Les dejo esta presentación sobre el tema partidos-politicos2

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About aguiarazul

Associate Professor, ITESO
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21 Responses to Partidos y sistemas de partido

  1. Ana Vicencio says:

    Creo que desde la desilusión que causó la transición política y de manera más fuerte desde el movimiento anulista de 2009 y la victoria electoral del PRI de 2012 (después de las manifestaciones de #YoSoy132) es evidente una crisis de los partidos políticos.

    Para ilustrar el caso sólo en Jalisco, justo después a las elecciones de 2015 Mural reveló con una encuesta (http://www.mural.com/libre/acceso/acceso.htm?urlredirect=/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=641520&v=2=) que 58% de los ciudadanos en el estado se sentían distantes a cualquier partido, 11 puntos porcentuales más que el año anterior (2014). Los datos históricos de Jalisco Cómo Vamos para el Área Metropolitana de Guadalajara reflejan que la situación se agrava en áreas urbanas. De 2011 a 2014 las personas que dijeron confiar “poco” o “nada” en los partidos políticos fueron 69%- 69%- 73%- 71%.

    • Andrés Barba says:

      Yo creo que en gran parte, esta crisis se origina por la falta de resultados tangibles que generan las opciones políticas por las que puede votar el ciudadano común. Es decir, si un partido de alternancia llega al poder, pero el ciudadano no ve una mejora económica personal o familiar, un avance en el logro de sus expectativas educativas, de salud o sociales, entonces ¿qué relevancia tiene un cambio de dirigentes? Además, esto se ve agravado por el abuso de aquellos que llegan al poder con un interés de beneficio personal más que colectivo.

      • Rodrigo Islas M says:

        El comentario del compañero Andrés me recordó la cita a Anthony Downs en la que “los partidos formula propuestas políticas para ganar elecciones; no tratan de ganar las elecciones para realizar propuestas políticas”. Alternancias, transiciones, regresiones van y vienen, pero lo que no cambia en México es la ausencia de proyectos de gobierno traducibles en políticas públicas.

        Predominan las promesas vacías, lo normativo, reivindicaciones y revanchas, descalificación y contraste, ambigüedades y hasta vulgaridades. Si los partidos en nuestro país son capaces de competir en el mercado electoral con este nivel: https://www.youtube.com/watch?v=YGZCxYy1acM, dejen ustedes las expectativas. Qué clase de dirigencia, representación y por supuesto, administración nos depara con estos personajes.

        Entiendo la lógica de los partidos por salir a buscar electores, por acomodarse y mostrar sensibilidad a las preferencias. Sin embargo existen maneras de transferir la competencia entre partidos a escenarios de madurez política e institucional. Quisiera ver algo como en parlamento británico: https://www.youtube.com/watch?v=OnNU57GtXeA donde el sistema de partidos y político favorece una dinámica rendición de cuentas del ejecutivo y el legislativo.

        Representación basada en competencia de facciones, distritos, estamentos, regiones, cuantos clivajes gusten identificar. Que al superar una elección permanecen como coaliciones y oposición que vigorizan la ejecución de gobierno. Resultados tangibles por su efectividad al configurar y ejecutar un plan de gobierno, no por la posición que ocupan en el espectro político.

    • Rodrigo Islas M says:

      El comentario del compañero Andrés me recordó la cita a Anthony Downs en la que “los partidos formula propuestas políticas para ganar elecciones; no tratan de ganar las elecciones para realizar propuestas políticas”. Alternancias, transiciones, regresiones van y vienen, pero lo que no cambia en México es la ausencia de proyectos de gobierno traducibles en políticas públicas.

      Predominan las promesas vacías, lo normativo, reivindicaciones y revanchas, descalificación y contraste, ambigüedades y hasta vulgaridades. Si los partidos en nuestro país son capaces de competir en el mercado electoral con este nivel: https://www.youtube.com/watch?v=YGZCxYy1acM, dejen ustedes las expectativas. Qué clase de dirigencia, representación y por supuesto, administración nos depara con estos personajes.

      Entiendo la lógica de los partidos por salir a buscar electores, por acomodarse y mostrar sensibilidad a las preferencias. Sin embargo existen maneras de transferir la competencia entre partidos a escenarios de madurez política e institucional. Quisiera ver algo como en parlamento británico: https://www.youtube.com/watch?v=OnNU57GtXeA donde el sistema de partidos y político favorece una dinámica rendición de cuentas del ejecutivo y el legislativo.

      Representación basada en competencia de facciones, distritos, estamentos, regiones, cuantos clivajes gusten identificar. Que al superar una elección permanecen como coaliciones y oposición que vigorizan la ejecución de gobierno. Resultados tangibles por su efectividad al configurar y ejecutar un plan de gobierno, no por la posición que ocupan en el espectro político.

  2. Ana Vicencio says:

    Según la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas de 2012 un tercio de los mexicanos perciben poco o nada necesarios a los partidos políticos. Esto refleja, a mi parecer, que la crisis de desconfianza no ha alcanzado sus niveles más preocupantes y que la transición de un partido hegemónico (los 70 años del PRI) al pluralismo de partidos nos genera a algunos la ilusión de pensar que la competencia puede generar una oferta política de mayor calidad.

    El pluralismo al que hemos llegado lo identifico como limitado, porque si bien hay 9 partidos políticos con registro nacional, la competencia real difícilmente supera los 4 o 5.

    • aguiarazul says:

      Hola Ana, es interesante ver cómo en lugar de disminuir el número de partidos ha aumentado desde la alternancia política del 2000. Lo que no se ha incrementado, como bien lo señalas, es la confianza ciudadana en dichos partidos que generalmente son percibidos como “iguales” o sin mucha diferencia. ¿Cómo podemos entonces definir crisis o declive de los partidos políticos? ¿cómo falta de confianza ciudadana en ellos? ¿cómo falta de competencia real entre ellos? o ¿cómo algo más?

      • Andrés Barba says:

        ¿Pero, es conveniente la “pulverización” de la representación en un sinnumero de partidos políticos? Porque como ya lo veíamos en casos como el de algunas ex repúblicas soviéticas (y otros casos, como hoy día España, o incluso México), tener tantos partidos representados hace una democracia muy representativa, cierto, pero menos efectiva. A menos claro, que existan incentivos institucionales claros en que se premie el acuerdo entre tantos representantes de diversos partidos u orígenes.

      • Ana Vicencio says:

        ¡Uy es una buena pregunta! Creo que la desconfianza ciudadana hacia los partidos es consecuencia y evidencia del declive, pero antes de llegar a ella sucedieron otras cosas. Andrés y Rodrigo ya las mencionaban bien: la existencia de las mismas prácticas corruptas independientemente de la diferencia de colores, la falta de resultados en la atención de los problemas más sensibles de los ciudadanos y el ambiente de competencia electoral que privilegia la búsqueda de votos a toda costa por sobre la construcción de un proyecto político deseable.

        Creo, sin embargo, que probablemente la génesis de esta crisis está en otro lado, y tiene que ver con el propósito mismo de la existencia de los partidos. Los partidos, como decía Pasquino, surgieron para representar problemáticas y grupos sociales afectados por ellas. Las fracturas político sociales desde el surgimiento del Estado-nación produjeron agrupaciones a partir de fuertes diferencias ideológicas y de recursos. Así se diferencia claramente un partido liberal de uno conservador, se identifica un partido agrario que reivindique los intereses del campo o uno de la clase obrera para los intereses de los trabajadores.

        Pienso que los manifiestos y valores que presumen los partidos políticos actuales (y me remito de nuevo al caso mexicano, que es el que conozco), se diferencian en papel pero cuando la oportunidad lo amerita caen en terribles incongruencias y se niegan a sí mismos. Los partidos políticos actuales difícilmente pueden representar las luchas y búsquedas de un grupo social porque como camaleones cambian conforme evalúen el ambiente político. Tenemos fracciones parlamentarias de partidos de izquierda votando a favor de iniciativas de derecha, o situaciones como el Pacto por México que buscan difuminar las diferentes posturas políticas y contrapesos para apostar por un camino que no elegimos. La crisis de representación es pues para mí la verdadera crisis de los partidos políticos.

    • Isaac Vera says:

      En relación al comentario de Ana, considero que el registro de partidos en aumento ha sido notorio en los últimos años, según una nota, en las ultimas elecciones se registraron 10 partidos además de los candidatos independientes, esta semana incluso ya hay contendientes independientes para la presidencia en 2018, lo cual en efecto representa el surgimiento de cada vez mas opciones.

      Es desafortunado que todavía no lleguemos al punto en que toda la sociedad, no solo la académica, valore la competencia entre partidos, sin embargo en comparación de hace tan solo 2 décadas, el mapa político ha evolucionado considerablemente.

      http://expansion.mx/adnpolitico/2015/06/10/los-independientes-debutan-con-el-pie-derecho-en-las-elecciones

  3. Andrés Barba says:

    Coincido con la percepción de que los partidos políticos están en una situación de descrédito entre la ciudadanía, lo que por cierto, no se limita al caso de México. Sin embargo, creo que la existencia de los partidos es inevitable en cualquier democracia representativa. Los partidos son instrumentos de participación de ciudadanos que aspiran al poder con algún objetivo (lo deseable es que el objetivo sea positivo). Ya observábamos por ejemplo, lo inútil que resulta imaginar una sociedad sin partidos (como en su momento ocurría en los nacientes Estados Unidos), pues al cabo de algún tiempo, éstos terminan por crearse ante la necesidad de grupos con aspiraciones e intereses coincidentes, de actuar colectivamente.

    Me parece, no obstante, que las causas del por qué los partidos no gozan hoy en día de confianza social se debe, especialmente, a la crisis de valores cívicos y objetivos de bien común entre los propios ciudadanos. Como lo hemos estado comentando en clase, los partidos y los gobiernos no surgen por casualidad, sino que son resultado de las circunstancias que vive una sociedad en particular. ¿Qué es lo que ven en el gobierno (y por ende, en los partidos) aquellos que usan estas herramientas de la democracia para lograr un beneficio particular sobre uno general? ¿se limita sólo al aspecto económico o se extiende a otros ámbitos? ¿qué puede hacerse para evitar que estos actores abusen del sistema en demérito del sistema mismo?

    Si en una sociedad como la mexicana, el reconocimiento se adquiere sólo de la adquisición de bienes materiales ostentosos, en lugar de por ganarse con el actuar propio de un prestigio y honorabilidad por el actuar, entonces los instrumentos del Estado (como los partidos) seguirán en el desprestigio. Las instituciones no funcionan solas, sino que lo hacen en función de los intereses de quienes llegan a ellas.

    • aguiarazul says:

      Coincido contigo Andrés: nombres diferentes para cosas diferentes. El descrédito de los ciudadanos en los partidos políticos es lo que ha ido en aumento, su desconfianza, derivado de cuestiones como las que apuntan. Pero las democracias representativas reclaman la existencia de partidos políticos. De hecho, la historia reciente confirma que así como las democracias en el mundo han crecido en número en los últimos 40 años, así lo han hecho también los partidos políticos. El problema está, como apunta Ana, en la representación. Cada vez es más complicado saber a cuál grupo representan esos partidos políticos, pues de sus electores están muy lejos. Creo que es importante que en lugar de crisis y declive, hablemos de transformación de los partidos y de los sistemas de partidos. En la mirada de Downs, que ya trae a colación Rodrigo, podemos ver de manera cruda el pragmatismo: los partidos se crean para ganar elecciones y ocupar el poder. Entonces, ¿cuál es el rol de los ciudadanos en esa transformación de los partidos políticos? ¿Cómo lograr que nos representen?

  4. Rodrigo Islas M says:

    Eric Schattschneider en su escrito Party Government manifestó que la democracia moderna es “inconcebible si no es en términos de partidos políticos”. Un aspecto fundamental especialmente en la democracia que acentúa su característica representativa y posteriormente, delegativa para la conformación y ejecución de un gobierno.

    Sin embargo esa idea escrita en 1942 parece no encontrar cabida en la realidad del mundo en 2016. Escrito en su reciente publicación Ruling the Void, Peter Mair declara: “la era de la democracia de los partidos ha terminado. Aunque los partidos permanecen, se han desvinculado tanto de la sociedad y compiten en una forma carente de sentido, que ya no son capaces de sostener a la democracia en su forma actual”.

    Me parece que la crisis de los partidos ocurre en dos dimensiones. Una pasa por el descrédito de los partidos, su deslegitimación en vista de su incapacidad por generar gobiernos capaces, por sus marrullerías, por su hipocresía, por su oportunismo. La segunda, y una dimensión más virtuosa, es el complemento o relativa sustitución de los mismos en favor de asociaciones civiles, grupos de interés, colectivos, movimientos, demás formas de organización e incluso individuos que reemplazan esa función intermediaria antes protagonizada por los partidos.

    El fenómeno es perceptible, dejo un artículo no tan viejo publicado por The Guardian en el que recopilaron el descenso en preferencias e insatisfacción con los sistemas sostenidos por partidos políticos: https://www.theguardian.com/news/datablog/2014/nov/06/podemos-a-crisis-of-trust-and-the-rise-of-new-political-parties

    Debemos concentrarnos en el segundo estilo, el que hace crisis en los partidos por el auge de participación e intermediación civil. El simple descrédito y la tendencia de categorizar a todo lo que no es partido ni política como “ciudadano” es mero contraste. Un nuevo clivaje antagónico a los descritos por Stein Rokkan, diferenciación sin sustancia.

    • Ana Vicencio says:

      Me parece interesante, Rodrigo, que añadas al debate la sustitución de la intermediación de los partidos por grupos de la sociedad civil organizada. Creo, sin embargo, que ésta debe ocurrir en todo momento y no sólo por incapacidad de los partidos para dar respuesta a las demandas ciudadanas. Ambos esfuerzos y vías de incidencia, desde los partidos y desde la sociedad civil, desde las instituciones y fuera de ellas se necesitan mutuamente, constantemente.

      Me explico. Hasta antes de la reforma política de 2014 la participación vía electoral era exclusiva de los partidos políticos. Con el surgimiento de la figura de candidatura ciudadana este monopolio se disolvió en apariencia. La realidad, sin embargo, es que la búsqueda de espacios de representación fuera de los partidos está llena de obstáculos no solo en el proceso electoral, sino al llegar sin recursos ni aliados a una posición en el ejecutivo o legislativo. Entendiendo pues que la única vía real a puestos de representación son los partidos políticos, las labores de gestoría, denuncia y contrapeso de grupos organizados son importantes, pero están siempre supeditadas a la voluntad de quien ejerce el poder dentro de las instituciones.

      Podríamos pensar en una tercera fase que nos acerque a un escape de la crisis, donde la sociedad civil organizada además de abanderar legítimamente las causas que se han negado a atender los partidos y sus militantes impulse cambios hacia adentro de los partidos, por ejemplo, que disminuyan sus presupuestos, que aumente la fiscalización, que se premien las prácticas democráticas y limiten los cacicazgos…

      • Rodrigo Islas M says:

        Considerando el comentario de Ana con respecto a las opciones ciudadanas hacia los partidos, quiero recuperar la observación de Montero y Gunther a los primeros estudios del tema que nos ocupa como una reflexión por y para los partidos.

        En 1950-1960 se hablada de los partidos como eran en décadas o siglos anteriores, antes incluso de llamarles partidos políticos. Clubes, facciones, ligas, varias eran sus formas pero la lógica esencial era la autodeterminación con respecto al resto. En ese origen encuentro una oportunidad para contrarrestar su crisis de representación en una de sus tantas facetas.

        El mundo contemporáneo es dinámico. Cada año se agregan nuevas identidades individuales y colectivas que en términos reales representan una veta de mercado electoral por explotar. La jugada del atrapa-todo es la más natural en función de la sobrevivencia a través de elecciones. Ahora bien, ¿qué potencial tiene apostar por esos segmentos? Apuntalar nichos de mercado ofreciendo opciones que conserven un centro gravedad muy bien definido a lo largo del espectro político y que se confronten no solo en discurso sino en proyectos de gobierno (también en su ejecución).

        Cuando la principal lógica de los partidos es el número de votos y peor aún, se desincentiva su competencia abusando de la representación proporcional teniendo además que mantener sus corporaciones con financiamiento público; no es de extrañar que en un ejercicio crítico todos permanezcan en la indefinición. Ambiguos para amanecer liberales un día y en otro encarnar al politburó.

        Nuestro sistema no está basado en la competencia a partir de la diferenciación sino en la igualación. Downs advierte del peligro tanto del desmembramiento por fuerza centrífuga hacia los extremos, como del colapso hacia el interior por la fuerza centrípeta.

      • Ana Fátima López Iturríos says:

        Entiendo la importancia de la sociedad civil en la vida política y me sumo a este comentario agregando lo señalado por Tarrow, en el sentido de que la relación entre los partidos y los nuevos movimientos sociales adolecen tanto de una sobreestimación de la distancia entre estos dos conjuntos de actores, como de una infraestimación de la capacidad de los partidos para adaptarse a las demandas de la nueva política. Y voy en el sentido de la más reciente declaración del Ejército Zapatista de Liberación Nacional: “Es el tiempo de la dignidad rebelde, de construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor” Con el aviso de este nuevo ejercicio por el poder se reivindica el hecho de que los partidos, aunque carezcan de legitimidad, siguen demostrando su interés de acceder al poder vía las instituciones, y que es lo que encuentran tan atractivo en adquirir el poder por parte de los movimientos sociales, organizaciones, facciones o como se les desee llamar es el hecho, de que al menos en México es la única vía para poder lograr cambios pequeños o grandes en el gobierno además de movilizar a la ciudadanía hacia un fin, el propio.

        A lo que quiero llegar es que los candidatos independientes abrieron la puerta, y ahora movimientos sociales que alguna vez irrumpieron en la vida política mediante las armas y con prácticas no del todo pacifistas, quieren acceder al poder abanderando a la comunidad indígena con el sueño de eliminar una desigualdad social. Es decir la sobreestimación a la que alude Tarrow. la creación de este nuevo partido político disfrazado de movimiento es una demostración de que lejos de que los partidos puedan llegar a desaparecer están adquiriendo fuerza y peso político, y al entender la crisis de legitimidad de parte de la ciudadanía por los actuales partidos, se abanderan de un movimiento que es bien visto o al menos aceptado socialmente y que se pudiera decir que fue disruptivo y necesario para la transición del poder en México. Sin que ello este dotado de efectiva legitimidad ni que en realidad se busque dar acceso al poder a los y las indígenas. Con lo cuál considero que si hay un declive en el sistema de partidos en México y que evidentemente esta candidatura, me confirma la tesis de Duverger hacía el izquierdismo.

    • aguiarazul says:

      Hola Rodrigo, sigo teniendo la impresión de que los partidos no están en declive, sino otra cosa. En la nota que nos dejas se muestra como los partidos tradicionales obtienen un porcentaje menor de votos, mientras que nuevas expresiones siempre partidistas (tal vez hasta disruptivas) florecen. Creo que la articulación y organización interna de los nuevos partidos está recogiendo otros segmentos no tradicionales, en particular, en cuanto a tipo de miembros y mensaje para capturar el voto. Sin embargo, el canal para el acceso al poder sigue siendo el mismo. La pregunta importante que surge de esto es si estos nuevos partidos (podemos, 5 stelle, syriza, o las candidaturas independientes en México) serán capaces de recuperar la confianza ciudadana en estos vehículos para acceder al poder. Tengo mis dudas. Creo que algo que prevalece como una constante desde la época de las facciones es precisamente la desconfianza no sólo ciudadana, sino también de los grandes pensadores, en la figura de los partidos políticos.

  5. Isaac Vera says:

    en relación con los últimos comentarios, coincido en el aspecto que la participación se acrecentó con la entrada a la cancha de los candidatos independientes, como tal no considero que el sistema partidista se encuentre en declive, más bien como se menciona, en una etapa de desacreditados que parece permanente, comparto mi opinión más a detalle;

    1. ¿Es posible hablar de una crisis o declive de los partidos políticos? Argumenta e ilustra con ejemplos tu repuesta.

    De acuerdo a la razón de ser del origen de los sistemas partidistas y su elemento característico que son los partidos políticos, parece natural la discrepancia y critica constante hacia estos sistemas, todavía no existe en la sociedad un modelo que permita la ausencia de discrepancias por el acceso a las herramientas y medios del poder, y que a su misma vez garantice una interacción pacifica de los gobernados con los las instituciones políticas, pero principalmente con la persona en el poder en turno.
    Es decir que en un sistema democrático cada vez más participativo, como lo ha sido México en la última década, aunque el índice de votantes es deplorable, es cierto que cada vez más gente se involucra en los temas públicos (probablemente se deba a las tecnologías de información y a la pirámide poblacional joven actualmente, más que a la inconformidad ya que ésta siempre ha existido) es difícil que exista un consenso real como se hablaba desde la revolución francesa.
    Actualmente no existe una finalidad que una a todos los gobernados como lo fue en la revolución mexicana el siglo pasado, sino que, al llegar a este lugar de progreso, cada quien tiene su expresión y no estaremos de acuerdo en los asuntos públicos.
    Por lo que, contestando a la pregunta, como dice pasquino, la democracia moderna es exclusivamente electoral y competitiva, desde su naturaleza genera la oposición y por lo tanto lleva la lucha por los votos y así acceder a los cargos públicos, lo que implica no un declive, sino una lucha interminable por el poder, la cual es la forma actual de representar a la mayor parte poblacional posible en un sistema partidista.
    Esta opinión en realidad poco se vería afectada en los diferentes tipos de sistema partidista (parlamentario, extra parlamentario, antiparlamentario, fascista, comunista) ya que implican de distinta manera fines similares, utilizar un medio de acceso al poder.

    Ejemplos:
    1.- Elecciones federales en México en 1997, en donde se representa un cambio democrático y seña de una participación unida por un cambio de régimen (más que nada hegemónico- partidista).
    2.- destitución de Dilma en Brasil, en cuanto a que primeramente la comisión de diputados aprobara por mayoría el abrir juicio político a la presidencia, y posteriormente mismo caso en el Senado.

    Nota de BBC mundo sobre la decisión del senado en Brasil
    http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160411_brasil_impeachment_acusacion_contra_rousseff_gl

  6. Isaac Vera says:

    2.- ¿qué modelo (o tipo) de partidos ilustra mejor el escenario en que actualmente se encuentra México? O bien ¿Cuál modelo ha quedado superado?

    Tomando en cuenta la definición de Sartori en relación con el rol de los ciudadanos el cual es el ángulo para después tomar en cuenta algún modelo de sistema partidista, básicamente los ciudadanos son la base principal que acude a votar y los partidos un medio para colocar una persona en el poder.

    En cuanto la pregunta, el escenario en México podría parecerse a un sistema partidista electoral profesional, aunque en algunos aspectos rebasado, en el sentido de que existen características de los partidos de masa pero han sido concentradas en cuanto a una estructura más formal del liderazgo, ideología, actividad y estructuras en sí, es decir, se han adaptado intereses populares en lo que en el siglo pasado fue un sistema de partidos de cuadros (donde las elites gobernaban mediante un partido hegemónico).
    Lo que quiero decir con lo anterior es que es notorio que en las ultimas 3-4 décadas (masomenos) en México se ha visto una evolución o transformación en la que se ha visto obligado el régimen del autoritarismo a pasarse a la cancha de una democracia participativa partidista en donde los partidos opositores cada vez tienen más relevancia e incluso ocupan cargos públicos con más frecuencia, por lo que dicha evolución se debe a adaptaciones que se han hecho para mantenerse en el poder.

    Finalmente, un factor importante del status actual son los grupos de interés que circundan a la política, ya no es factible pensar en el sistema político mexicano sin ellos, y no necesariamente aquellos que se refieran a la participación ciudadana, pero cada vez mas.

    Ejemplos:
    • El 7 de junio en 2015 en Mexico: Fueron las primeras elecciones en México donde pudieron participar candidatos independientes.
    • Participaron en las elecciones diez partidos políticos con registro nacional (pluralidad)

    “Los candidatos independientes sorprendieron con triunfos y resultados competitivos en este proceso electoral. Ver la nota para estadísticas:
    http://expansion.mx/adnpolitico/2015/06/10/los-independientes-debutan-con-el-pie-derecho-en-las-elecciones

  7. Orlando Jiménez says:

    ¿Y si nos salimos por un momento de la ciencia política para hacer una superflua reflexión socioeconómica?
    El mundo entero está en crisis, un informe de la Naciones Unidas sobre la situación y perspectivas de la economía mundial 2016 lo señala así; “La economía mundial trastabilló en 2015” les comparto resumen ejecutivo: http://www.cinu.mx/minisitio/WESP_2016/21/01/2016/WESP_2016_ES_S.pdf, así como también lo señalan innumerables análisis económicos de distintas fuentes.
    Los problemas económicos tienen efectos directos en los sistemas políticos de los países que los sufren, es decir, si hablamos de una crisis económica mundial, estaremos hablando de una crisis mundial de los sistemas políticos afectados, por ejemplo en una artículo de Aravena Rojas, Francisco publicado en la revista Nueva Sociedad No 224, noviembre-diciembre de 2009, ISSN: 0251-3552, http://www.clubmadrid.org/img/secciones/Crisis_Art_Nueva_Sociedad-Crisis_Financiera_FRA.pdf (copia fiel), señala siete efectos políticos de la crisis internacional en América Latina señala que una crisis internacional tiene: efectos directos sobre la democracia, presenta mayores demandas sobre el Estado, genera más tensión y polarización política, presenta dificultades en la consolidación del Estado de Derecho, tiene efectos en el ciclo electoral como en los procesos de integración y tiene impactos sobre el multilateralismo.

    Aguiló Bonet, Antoni Jesús abreva en su texto “Democracia y Crisis Económica en un Mundo Global” señala:
    “La crisis mundial desatada en 2008 ha puesto de relieve las insuficiencias y limitaciones de la democracia representativa liberal, haciendo más fuerte el deseo colectivo de impulsar transformaciones y promover valores que permitan superarlas. A comienzos del siglo XXI, la institucionalidad política existente (los parlamentos, los diputados, los presidentes, los ministros, los partidos políticos, los votos, las urnas, las elecciones, los escaños, la división de poderes, las libertades formales del Estado de derecho, las constituciones y demás) experimenta alrededor del mundo situaciones de desequilibrio que, con mayor o menor intensidad, son el resultado de un escenario en el que confluyen numerosas crisis superpuestas (la económica, la financiera, la política, la social, la ecológico-ambiental y la moral) que afectan a la sociedad global en su conjunto”. http://www.ceipaz.org/images/contenido/3.AntoniAguil%C3%B3.pdf

    Por tanto, mi reflexión va en torno de que en lo local vemos tal vez dentro de nuestra propia realidad un sinnúmero de factores que desprestigian y tienen en crisis a los partidos políticos que van desde actos de corrupción, falta de cumplimiento a las promesas de campaña y postulados, candidatos prefabricados con marketing que sirven a intereses superiores, totalmente ajenos a sus representados, falta de representación real entre los partidos y sus afiliados y la masa de electores (ciudadanos), falta de cambio real en las políticas públicas al momento de las alternancias, pan con lo mismo pues, lo que ocasiona cada vez más apatía generalizada de la sociedad en cuanto a la participación política y esto sin duda debilita al sistema de partidos y a la democracia en sí, porque genera una democracia de muy baja intensidad.

    Pero si nos vamos al macro vemos como, además, ésta crisis de partidos es generalizada cuando menos en las democracias occidentales y que tiene una profunda raíz y vinculación directa a la incertidumbre económica y financiera global, lo que es de cuidado porque vemos como cada vez la alternativa ciudadana pudiera ser nuevas corrientes de partidos fascistas que aglutinen a su favor el descontento social de cada país en aras de orden y certidumbre y, de acuerdo a la historia, esto significaría un grave retroceso en la configuración y prospectiva moderna del Estado.

  8. Ana Fátima López Iturríos says:

    Definitivamente estamos avanzando a un sistema profesional, sin embargo dudo que estemos lejos de llegar, ya que me surgen las dudas de la profesionalidad que pueden representar los candidatos de Morena http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/tombola-de-morena-hace-candidatos-a-amas-de-casa-y-fans-de-amlo.html
    Entiendo la importancia de la ciudadanización de las instituciones y la participación de la sociedad civil en resolver los problemas cotidianos al ser los primeros interesados, sin embargo, a modo de ejemplo, considero que la modificación de una Constitución para decidir la derogación de la protección de la vida desde la concepción, es decir permitir a las mujeres sobre la posibilidad de elegir la aplicación de un procedimiento para la terminación del embarazo, no obstante de la pericia de los asesores de los diputados y de la preparación del equipo tambien requiere de un punto de vista profesional que pueda incidir efectivamente en la toma de una decisión democrática por parte del Diputado que deba someter esa modificación a la constitución. Es decir dista mucho de ser un sistema partidista profesional, insisto en que México es una sistema de masas, multipartidista y limitado.

    • Isaac Vera says:

      estoy de acuerdo completamente en el tema que la pluralidad de los partidos en este sistema multi partido no contiene los medios para desincentivar ese tipo de practicas como el ejemplo de Morena, en donde mas que una ideología política es mas bien política de masas sin trasfondo, aún así considero que en realidad el sistema no se inclina hacia las masas, el ejemplo de las ultimas elecciones lo deja en claro, sin embargo la des acreditación continua e invariable de todo el sistema partidista se desprende de acciones de ese tipo, y es parejo a todos los partidos,

      como lo establece pasquino, la competencia que debiera ser no se ejerce como debiera, y en la mayoría de las veces no parece que persiga un fin publico, sino mas bien intereses distintos en donde se ve que la población votante es considerada meramente como un peldaño o plataforma política, y no como el objeto principal y fin ontológico.

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